2 ago. 2011

La vida sería más simple...

La puerta de su pequeño apartamento opone resistencia, ella como siempre le da un leve empujón y por fin cede la madera. Deja las llaves tiradas en la alargada mesa de la entrada, y se dirige a paso lento hacia su acogedor salón. Se descalza al llegar al marco de la puerta dejando sus zapatos en un rincón, entra de puntillas, sin reproducir ni el más leve de los ruidos, porque Lily está descansando sobre la mecedora. El sol se cuela discretamente por una de las pequeñas ventanas del salón y un soplo de aire acaba despertando a la perezosa gata. Lily ronronea mientras se aproxima a su ama reclamando sus caricias diarias... su dueña la observa y sonrie, ojalá tubiera las mismas preocupaciones que su encantadora gata, la vida sería más simple, más tranquila... con la única preocupación de hallar un rincón calentito en el cual poder acurrucarse cuando haga frío y encontrar comida cuando su diminuto estómago proteste a causa del hambre...

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