22 abr. 2012

Estaba en su memoria, solo tenía que sacarlo.

Llegaba el otoño, y con ello la misma sensación de culpabilidad, malestar, y dolores que le oprimían el pecho y le impedían respirar durante escasos segundos. Cada otoño era peor que el anterior. Se pasaba las horas viendo las fotos de su antigua, antigua y perfecta vida. A falta de fotos, le quedaban los recuerdos, divididos en trozos, pequeños y frágiles trozos, dispersos en su mente, por cada rincón oscuro sin dejar entrever uno vacío. Tomó un pequeño té a la luz de las velas que aquella noche la acompañaban, le tranquilizaba, solo lo hacía cuando comenzaba el otoño, para compensar el dolor que sentía en lo más recóndito de su corazón, pero que, como siempre, en aquella precisa estación del año, el dolor aumentaba. Al introducir de sopetón tanto calor en su cuerpo, después de haber estado tanto tiempo frío y sin vida, empezó a sentir sus mejillas más rosadas, a pesar de que no podía verse, por su maldita manía de no tener espejos, para así evitar ver el recuerdo de lo que una vez le pareció bonito, sabía que si alguien la viera, diría que se había maquillado las mejillas de un rosa más vivo al que solía llevar. Solía llevar un azul apagado, como su alma, cuando caminaba sola por los bosques, pisando las perfectas y detalladas hojas que caían de los árboles. Siguió tomando el té, siguió notando cómo sus mejillas se calentaba, así como el resto del cuerpo. Se sintió tan viva como hacía unos años atrás, pero ella misma, y todo el mundo sabía que esa vida se terminaría pronto, tan pronto como el té hubiera acabado. Durante los segundos que le durara esa sensación, tenía que aprovecharlo, pasó todos los hermosos recuerdos a papel, dibujándolos como ella bien había aprendido, y le parecieron mucho mejores que aquellas fotos que guardaba en un baúl. Pero, como ella intuía, cuando el té termino, la vida con él. Sus mejillas volvieron al mismo color apagado de antes, y volvía a sentirse tan fría que parecía que no estaba viva. Cerraba los ojos, intentando impedir que la presión en el pecho la invadiera de nuevo. Al final los abrió, dejando ver unos preciosos ojos verdes, que se merecían vivir, tanto ella como su corazón o su alma lo merecían. Otra cosa muy diferente es que pudieran. Salió al bosque que rodeaba el cobertizo en el que pasaba la mayor parte de su tiempo, intentó respirar hondo, y para su sorpresa, lo consiguió. Tan pronto como respiro, el malestar y la culpabilidad desaparecieron también. Se empezó a comportar de manera que todos la querían y la idolatraban. Seguía sin sentirse viva, seguía fría como el hielo, pero eso no lo dejaba ver. Tan pronto como la gente de la localidad la recupero, ella se encontró de nuevo a si misma, escondida en algún lugar de sus recuerdos. Se encontró, revivió.
Tan pronto como recupero la consciencia y su ser, recuperó el amor.






4 comentarios:

  1. guau, que pasada de texto de verdad, me encanta! estoy viendo la foto de zayn de 1D y de bruno mars, tambien me encnatan ^^ te sigo de vuelta
    xxx
    http://girlsjustwannahavefun14.blogspot.com.es/

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  2. Me encanta tu blog! te sigo, vale?

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  3. Me encanta el texto :) es genial ! Y estoy TOTALMENTE de acuerdo que zayn es la perfección en persona jaja Un beso y te espero por mi blog :) xoxo

    thatallcanido.blogspot.com

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  4. :O Me ha encantado este texto, es muy profundo, me encanta tu blog! Escribes de lujo, un beso, espero que te pases por mi blog, te sigo! :D

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